Extraordinario

Hay deportes donde la historia se construye desde la más tierna infancia. Destinos escritos sobre el mármol. Horas y horas de entrenamiento, un combate diario contra las agujetas, el cansancio, la desmoralización y las lesiones. Tras años de duro trabajo, los más perseverantes, los más dotados, los más afortunados por fin ven el final del túnel; la oportunidad de cumplir su sueño: ¡ser jugador profesional de golf!

O el caso de Jérôme, que con 18 años quería ser futbolista. Entrenaba todos los días y fue a los centros de formación con la esperanza de firmar un contrato profesional. Pero su sueño fue truncado por una rotura de ligamentos. Fueron momentos muy duros y durante su rehabilitación descubrió el golf. Jérôme, que no concebía otro futuro que no fuera el de convertirse en deportista profesional, tuvo entonces que elegir entre el fútbol y el golf.

Así que tuvo que empezar de cero, aprender de nuevo y enfrentarse a nuevos adversarios dedicados desde su más tierna infancia al golf para poder figuran entre los afortunados capaces de vivir de su pasión

"El golf es adictivo, una vez que lo pruebas te acuestas pensando en él y te levantas con ganas de volver al campo"

En 2003, pisó su primer club de golf. En 2011, gracias a su talento y a un arduo trabajo, ganó su primer título de campeón de Francia aficionado. Se convirtió en profesional en noviembre de ese mismo año. Tres años y dos meses más tarde, a principios de 2015, participó en el European Golf Tour, principal evento de golf en Europa.

"El European Golf Tour fue una maravillosa experiencia donde tuve el orgullo de dar lo mejor de mí mismo y conocer a los mejores jugadores del mundo"

¡Un año donde pudo codearse con los mejores! Un año repleto de experiencias, a pesar de haber bajado a un nivel inferior (Challenge Tour). Un año para forjarse una mentalidad de acero.

"Voy a volver más fuerte con un objetivo muy claro: volver al circuito europeo para ganar y meterme entre los 50 primeros"